Escalofríos de Benito Bodoque

La voz de Yannis Philippakis en Milk and black spiders, la entrada del piano en Morals, it’s just the way I smile, you said en Plainsong, la contribución de Ed Droste en Sun in your eyes, la voz secundaria de Ed O’Brien en Weird fishes,  la luz al final del túnel que representa cada palabra en I saved these words for you.

Son esos momentos invaluables… ese coro, esa nota que HACE la canción, esa línea en la letra que nos obliga a esbozar una sonrisa, ese segundo que detiene nuestra respiración, el verdadero propósito.

Es esa sensación por la que escribo. Corriendo lentamente sobre mi espalda, moviéndose hacia mi nuca para posteriormente generar un hormigueo en mi cerebro. Lo que hace que mis palabras tengan sentido.

Hoy les traigo una lista de canciones que se volvieron historias épicas en mis oídos y se convirtieron en vacíos en mi estómago al momento de visualizarlos.

Los escalofríos que abundan mis sentidos en estos últimos días. Son palabras y sonidos de dicha, de orgullo, de dolor, tristeza y pura felicidad. Es una carta en espera de la razón y del sentido común.

Siempre he creído que escribo mejor de lo que hablo y que me explico mejor con una canción que con un párrafo. Así, no necesito explicarles.

Por cierto, les dejo un regalito Spotify-ero al final…

Bat for Lashes – Siren song

Es difícil que una voz como la de Natasha Khan no estremezca aunque sea un poco mi piel en cualquiera de sus canciones. Soy débil por esa voz.

Laura me movió el tapete muy macizo el año pasado, sin embargo, no le llega a los talones de mi favorita de Bat for Lashes. Siren song es una promesa, es el querer a alguien a más no poder siendo realista de las consecuencias inevitables de nuestras cualidades autodestructivas. Maravilla.

¿Qué momento? – Cualquiera de los coros, pero ese último con esa batería que se vuelve protagonista es inevitablemente cautivador.

Owen Pallett – Lewis takes off his shirt

Ya les escribí sobre este genio hace algunos meses, pero siempre vale la pena recordarlo, en especial esta canción y este video.

El absoluto rey del uso de los loops – compartiendo trono con Andrew Bird, claro está – Owen Pallett regaló este momento en una presentación en Guelph, Canadá. En medio de una tormenta, Lewis takes off his shirt comenzó y a pesar de recibir instrucciones de detenerse, Pallett decidió crear magia.

¿Qué momento? Pfff, cuando levanta su violín, cuando se ve crecer esa brisa, el “let me finish this song” y sobre todo, cuando sólo está él, su voz, su violín, sin loops y recita “I’m never gonne give it to you”.

Arcade Fire – Wake up

Escuchar eso: “I’m gonna try that again…this is our last song so I want you to sing it really loud”, escuchar ese par de acordes y saber que la explosión en tu garganta está tan próxima.

No hay nadie más emocionado que yo con el regreso de Arcade Fire con disco nuevo el próximo Octubre. Rezo por la idea de vivir algo así en Coachella 2014.

¿Qué momento? Cualquier momento, a decir verdad. Especial podría ser cuando todo el mundo se vuelve parte de la banda. La lluvia de globos es bastante espectacular, también.

Arctic Monkeys – 505

Una maravilla del concepto de los festivales es ser testigo de potenciales y raras colaboraciones. Tal es el caso de lo que ocurrió en Glastonbury, que bien podría ocurrir en el Corona Capital –no que los compare, por Dios– y que podría ser el detonante del momento favorito en la velada de muchos. Cuando tienes a Alex Turner y a Miles Kane en el mismo recinto, el mismo día, algo así como un Last Shadow Puppets no suena tan descabellado.

505 es un ruego por el regreso de la paz a una vida, esperando que esa “paz” sea exactamente igual que como era en el pasado. Absolutamente apropiado para esta mañana con mi Clamato pensando en la noche anterior.

¿Qué momento? “But I crumble completely when you cry. It seems like once again you’ve had to greet me with goodbye” y explotas.

Nine Inch Nails – Hurt

¿Qué saben de la tristeza si nunca han cantado Hurt, de madrugada, derrotados, en el camino a casa? ¿Cliché? Tal vez. ¿Efectivo? Totalmente. Una canción escrita por Trent Reznor, hecha un himno/epitafio tras la despedida de mi amor, Johnny Cash.

Con el regreso de Nine Inch Nails a los escenarios, Hurt es una carta de despedida, realista, sin nada positivo que salvar, sin fe, sin esperanza. Es un último grito de desesperación para finalmente, liberarnos.

¿Qué momento? Todos.

What have I become?
My sweetest friend
everyone I know
goes away in the end.
You could have it all,
my empire of dirt.
I will let you down,
I will make you hurt

Favor de saltar al 1:32:15, para experimentar placer inmediato.

¿Cómo hacer para no sentir esas palabras como ganchos en mi hígado?

Por esto escribo. Por esto sigo aquí. Por decir todo lo que no digo. Por buscar un balance. Por explicarme a mí mismo. Por sentir. Por seguir.

Como les prometí, les dejo una playlist en Spotify con estas canciones y muchas más que provocan esos orgasmos auditivos.

Goosebumps

¿Listos para Beach House y Animal Collective?

Les envío un cordial saludo desde una banca que acabo de hacer con mis garritas.

En espera de los milagros.

Los amo, amigs.

Benito Bodoque.

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