Tiempo de regresar

Okey… me rehuso por fin a seguir en la tónica que me ha invadido en los últimos meses. Entrar en zonas confortables -por muy conveniente que esto parezca- siempre trae consigo peligros que a pesar de conocerlos de antemano, son tremendamente tentadores y consumen poco a poco lo que uno ponga a su paso: aficiones, amistades y objetivos. La única manera de darse cuenta que algo anda mal, es hacer un recuento de las cosas que se han perdido en el camino y en mi caso, dejar de escribir -incluso sin saberme leído por alguien- fue un robo del cual yo mismo fui artífice… Arthur Boka.

Todo gran cambio se compone de pequeñas contribuciones: modificaciones que uno hace a su estilo de vida para romper la rutina, cambiar de imagen, añadir frescura y establecer nuevos paradigmas. La verdad es que estos meses que estuve lejos del teclado -not really-, tuve numerosísimas ocasiones la inquietud de llenar este espacio con mis tonterías y en cuanto dabla click a ADD NEW, algo en mí cerraba automáticamente la ventana.

Táchenme de inseguro, cobarde, ridículo… pero entré en una tónica bastante peligrosa en mi día-con-día que estaba viciando incluso las cosas que atesoro con más vehemencia y de las cuales disfrutaba profundamente. Difícil decir por qué, pero el Sábado pasado el floppy fue cambiado quasi por arte de magia -digo floppy porque soy del ’87- y decidí ponerme el peto, tomar el electrodo y ¡PAM! ¡PAM!… empezar de nuevo [sí… fue chiste local].

Seguro en el segundo párrafo perdí a la mitad de mis lectores potenciales -no aguantan nada-, pero para aquellos que estaban preocupados por mi paradero, quiero dejarles una compilación de rolitas que hicieron las veces de una banda sonora bastante coqueta para una producción non-gratain my book.

Still – Jupiter Jones

Recuerdo un post que nos compartió Matute -antes de ser brutalmente atacado por las obligaciones nupciales- de una banda alemana. Les comunico que aquí les va una segunda dosis de Europa Central con una metáfora que me fue como anillo al dedo. “Still” = “Quieto“, sencillo del disco homónimo de la agrupación, ilustra perfectamente la situación en la que me encontraba: un limbo en donde uno se mira al espejo con frecuencia sin decirse absolutamente nada… warum dieses Gefühl für immer bleibt.

The great beyond – R.E.M.

Ahhhh, qué buenos recuerdos me trae esta rola. Si uno busca dualidad, no hay mejor canción que la que les presento. Compuesta originalmente para la película Man on the Moon, los apóstoles de Michael Stripe jugaron con el clásico sentimiento de caminar a ciegas hasta que uno encuentra la luz al final del túnel.

I’m pushing an elephant up the stairs.

I’m tossing up punch lines that were never there.

Over my shoulder a piano falls.

Crashing to the ground

En pocas palabras… la vida va cuesta arriba hasta que llegas al punto de inflexión. Bendito Sábado 10 de Agosto.

I’m breaking through,

I’m bending spoons,

I’m keeping flowers in full-bloom

I’m looking for answers…

from the great beyond

Piano lessons – Porcupine Tree

Si alguna vez hubo una fase de miedo y duda… aquí está la representación musical de la misma. Simplemente es ver tu vida pasar mientras observas todo detrás de una vitrina. Maldita la hora en que se prendió el piloto automático. Bienvenida la hora en que la puerta se abrió para recuperar el tiempo perdido. Sencillo del disco transitorio Stupid dream, Steven Wilson le pegó al clavo desde la concepción misma del título: “When I was writing some of the songs of the album I was very much aware of this contradiction between being an artist, being a musician, trying to be creative and write songs and, then, at the point you finish an album, the music is finished, the creative side is finished, you then have to go out and sell and market and promote. And that’s like a completely different experience. It’s not a very creative process. It’s quite – in some ways – a cynical process going on having to sell your music“.

I remember piano lessons,

now everything seems clear.

You, waiting under streetlights…

for dreams to disappear

My mind – Portugal. The Man

Tomado del segundo trabajo de los oriundos de Alaska –Church mouth-, el señor Gourley me puso al tanto de las consecuencias de coquetear en exceso con la rutina y la conveniencia. El sopor de la mente destruye la esencia, anquilosa la voluntad y anula la capacidad de asombro. Hay un mundo allá afuera… ¡interactúa!.

La verdad es que podría seguirme… pero requeriría de espacios tan extensos como las terapias online de Benito. Plasmar ideas en un espacio en blanco, es bastante similar a un proceso de rehabilitación en etapas terminales. Lo peor ha pasado… lo mejor está por venir.

Até mais.

Don Gato… ¡chingao!

One thought on “Tiempo de regresar

  1. Demóstenes says:

    … El regreso perfeeeeeecto!

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