Song + Writing, Vol. 1

SONGEn un afán por traer una nueva sección a mis Miércoles designados, caí en la reflexión de qué puedo ofrecerles que a la vez, les complazca y sea distinta a lo que mis talentosos colegas felinos les ofrecen ya. Así, me di a la tarea de crear Song+Writing; una sección que está inspirada en la premisa de que el arte inspira a hacer arte y que tiene fundamento en que la música siempre me ha inspirado a crear. De tal modo, la cosa funciona así: yo les proveo una canción -idealmente en un video sin llamativo visual alguno- con el fin de que puedan leer mientras escuchan; encontrarán también una historia inspirada en la canción, puede ser en el ambiente que crea, en su letra o simplemente en la canción como unidad misma; lo importante es que ambas van juntas, como una especie de soundtrack si se quiere. Sin más, aquí les dejo el volumen uno de lo que espero se convierta en una prolífica sección… ¡que les aproveche!

Vol. 1

Bajo ese calcinante Sol, el pavimento se vuelve un sartén a todo fuego en el que los neumáticos dejarían trazas de caucho de no ser porque van rodando a una velocidad considerable. Tras el volante, la vista perdida en el horizonte, con sólo una bolsa de papel como acompañante y un cigarrillo en la mano está él, hundido en sus pensamientos, confinados bajo un maltrecho sombrero de paja.

En lo más inhóspito de aquel lugar olvidado de Dios, se aparta de la carretera para trazar un nuevo y agreste camino que se oculta bajo una densa nube de polvo. Cuando se siente lo suficientemente lejos de aquello que con infantil inocencia llamamos civilización, se detiene. Del amplio asiento trasero toma la pala que deja rastros del polvo que juntó en la covacha. Con acompasados golpes de pala, casi rítmicos, comienza a cavar.

-¿Qué vas a hacer?

-Lo necesario.

-¿Qué es necesario?

-Justicia.

-Y ¿ella?

-¿Qué con ella?

-¿Qué vas a hacer con ella?

-Ella tendrá su propia penitencia.

Cerca de dos horas cava, tal vez, no hay forma de saber cuánto tiempo cava; sólo que al terminar, el Sol está por ponerse tras unas lejanas montañas y él tiene dos hondas fosas a sus pies. Las mira con satisfacción, fumando su último cigarro y después de ese efímero momento de descanso, se dispone a continuar con su plan.

De aquella bolsa que le acompañaba toma una manguera corta, con ella vacía el tanque de gasolina, o lo que quedaba de él, regando con ella el árido suelo. Se bebe el último sorbo de una botella de bourbon para quitarse ese mal sabor de boca, toma su revólver y las dos únicas balas que carga en su bolsillo. Las dispone secuencialmente en el tambor del arma y luego saca a empellones a aquél que alguna vez fue su mejor amigo del baúl del auto.

El asustado hombrecillo encuentra a su amigo parado al pie de una de las fosas, mirándolo fijamente. No puede decirle nada pues tarda mucho en elaborar palabra y el otro, que ya está resuelto, sólo esboza una sonrisa irónica al ver su encendedor, un regalo de su mujer, para luego lanzarlo al charco de combustible y descargar el arma en el propio temporal derecho.

Cuando se incorpora ya está oscuro, al asomarse, ve el cuerpo sin vida de su amigo en aquel hoyo, la pala hundida en un montículo de tierra, el arma que había salvado la caída por medio metro y en unas cruces hechizas en la cabecera de aquellas hondonadas, a la luz del auto en llamas, rústicamente tallados, tal vez escritos juntos por última vez; sus nombres.

D.

Tagged , , , , , , , , ,

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

%d bloggers like this: