Musique noire… Mancini

Estefanía Palacio

Sigo esperando, mientras tiendo la ropa en mi patio trasero, que de repente un hombre, con cara indefinida, pero -claro-, con mostacho, gabardina larga y tal vez un cigarrillo; salga de alguna parte con un ramo de flores en una mano y recite algunas líneas como tomadas de una película de Jean-Luc Goddard.

Esta sensación me persigue continuamente y a veces transforma mis desayunos de Corn Flakes en la mesa del pequeño comedor, en elegantes cenas en la Gran Manzana, donde un caballero con smokin y guantes blancos me ofrece la mano para guiarme a una reluciente pista de baile y volverme Ingrid Bergman en Casablanca.

En ocasiones, estoy en mi cuarto y echo una mirada furtiva a la puerta, casi segura de que alguien -extrañamente parecido a Al Pacino- va a entrar corriendo con un maletín y una ensangrentada Smith & Wesson 39, invitándome a huir con él y empezar una nueva vida.

Andando por las calles de Querétaro, instantáneamente me veo entre callejones vaporosos llamando a un gato, ya no sé si con lágrimas o gotas de lluvia en las mejillas, mientras uno de esos hombres como los previamente descritos, que no suelen existir, me espera al final del callejón.

Esto no es sólo porque sea una romántica o una ilusa -cosas que alguna vez todos somos-, ni son tampoco delirios fortuitos. Lo que pasa… es que estas alucinaciones son síntomas naturales de escuchar al genio de Mancini y sus creaciones musicales.

La sensación de que algo absolutamente peliculesco y maravilloso sucederá en cualquier momento no se transmite mejor que con las melodías de Henry Mancini.

Este compositor americano transporta, incluso al escucha más escéptico, a las épocas de glamourosos restaurantes nocturnos y románticas escenas en blanco y negro donde el baile mejilla-con-mejilla es un básico de los eventos sociales.

Enrico Nicola Mancini, a.k.a. Henry Mancini, tenía una sonrisa sincera, sin pretensión alguna. Entregaba su alma en cada tecla, en cada nota y eso se siente. Eso es lo que nos permite pensar que estamos en un filme y nos inmuniza de la realidad… Mancini encontró su voz, su estilo, su historia en cada una de las piezas que compuso, especialmente en los soundtracks que realizó espectacularmente para más de 50 películas y series de 1953 a 1993.

En 1994, Mancini culminó su historia de amor y mafia, entre panteras rosas, ratones, guerras y venganzas; y dejó un legado sublime para quienes, como yo, se dejan engañar con inocencia y permiten que una escoba se convierta en un caballero de pañuelo en la solapa o una dama misteriosa que exhala una nube de humo denso.

Oh, dream maker, you heart breaker,

wherever you’re going I’m going your way.

Two drifters off to see the world.

There’s such a lot of world to see.

“Moon river

-Música de Mancini, letra de Mercer-

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One thought on “Musique noire… Mancini

  1. Bonitas palabras para Mancini, sin pretenciones “bien lokas”… Me gustó.

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