The akara… Beirut

Xalli Zuñiga.

Nuestra generación es algo especial en cuanto a gustos musicales; no sé si somos víctimas de la entropía o si las estipulaciones rizomáticas de las instituciones autoritarias burguesas dictan qué es lo que debemos escuchar. Pero, ahora que lo pienso, el internet nos ha librado de ese yugo, cuando menos eso nos gusta creer y ahora la música es libre de salir de las alcantarillas, los garajes y -en ocasiones- de hasta los clósets de adolescentes peligrosamente hormonales y listos para guitarreárselas a través del mundo de la música -respaldándose de la tecnología, claro-. Resulta difícil decidir qué es lo bueno cuando aquello mismo no es elegido por ti a priori. Benditos matrimonios hindúes -broma-.

Pero fuera del ámbito escéptico pretencioso decorado con bigote hipster… hay canciones que traen un punch, un gist, un geist, un je ne se quoi que nos apela como humanos independientemente de nuestras preferencias culinarias auditivas. GENUINAMENTE; canciones que te hacen filosofar a través de la ventana de tu automóvil -o del autobús público, es igual- apreciando el atropellado panorama con ojos de recién nacido -lo cual se interrumpe cuando el conductor adyacente te sorprende sumergido en tu ridícula burbujita de éxtasis y te vuelves auto-conciente y pierdes tu salida y llegas tarde al trabajo-, etc. Sí, esas que cantas en la regadera y en el escusado y cuando la compartes con alguien buscas un momento de absoluta intimidad -y absoluto volumen- y si no les gusta te enojas y les avientas la fruta más al alcance de tu mano izquierda.

Mi canción del momento, -porque claro, todo es evolvente y nada permanente y mañana puede que sea otra- es “The akara” del EP “The march of the zapotec” de Beirut. En esta ocasión, el grupo se dedicó a componer inspirándose en el folclor mexicano -sin perder los toques balcánicos de siempre-. Lograron así una profundidad artesanal interesante a partir de la colaboración con una genuina banda mexicana… la Banda Jiménez de Oaxaca.

Ahora, generalmente me cuesta unas veinte escuchadas el realmente empaparme del contenido “neto” de una rola, pero ésta me llegó a la tripa de manera inmediata, como cerbatanazo letal. No es de sorprenderse, puesto que presenta una narrativa cuasi gitana/costumbrista mágica que tanto caracteriza al renombrado compositor estadounidense Zach Condon, al mismo tiempo que se espolvorea con acentos de trompeta oaxaqueña y te lleva de la mano con un bajo rebosante… como saltando charcos de la noche anterior.

The akara”; cualquiera que sea la definición entendida por el autor -un plato/platillo africano, la capital de Ghana o alguna invención propia- comienza con un aire nostálgico inescapable y poco a poco te va envolviendo con una ráfaga de anacronismos novelescos y te deja un sabor de boca a contexto etéreo, zambullido en un vaso de aguardiente terroso.

Es, a mi parecer, una apología a la encantadora austeridad del tercer mundo; la ambigüedad del pueblo, como amante de la burguesía, que posa como belleza quinceañera sentada en la banqueta de una calle desolada. Pero ése es mi rollo, ¿cuál es el tuyo?

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One thought on “The akara… Beirut

  1. Fe de erratas: Excusado se escribe así, me acabo de dar cuenta que no lo escribí bien. My bad :S

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