A cerrar el año con piquete…

Bandera, espero que se la hayan pasado excelente estas fechas navideñas, empacándole con singular alegría -a la comida y a la bebida- y abriendo los muchos o pocos regalos que les tocaron. El preámbulo de este fin de año, cortesía de su muy rubio servidor, estará dedicado a una banda a la que le agarré tarde -MUY TARDE- el gusto y que probablemente muchos de ustedes conozcan de sobra. De nuevo Inglaterra se lleva las palmas por poner ya varias rolas en mi playlist y qué manera de hacer música: vibrante, intrincada, ponchada, sutil… si había un yin yang en este lenguaje universal puedo decir que lo he encontrado.

Mezclando desde 1987 tintes de rock psicodélico, rock progresivo, música ambiental y una que otra especia dentro del caldero; los dirigidos por Steven Wilson llegan para derretir nuestros cerebros y llevarnos del head nod violento al más etéreo estado de tranquilidad. Sin más… Porcupine Tree.

Este cuarteto compuesto por Steven Wilson -voz, guitarra y un largo etcétera-, Gavin Harrison -batería-, Colin Edwin -bajo- y Richard Barbieri -teclados-; es sin duda una de las bandas de rock progresivo/alternativo más reconocidas de los últimos 10 ó 15 años, sólo detrás de Dream Theater que domina la escena de manera absoluta. Si bien su música no avienta solos a diestra y siniestra durante 10 minutos promedio -que al menos yo disfruto enormemente-, ni utiliza patrones de tiempo que resultan impensables para un músico aficionado -y no es porque no puedan, que quede claro-; la propuesta de Porcupine Tree es mucho más equilibrada, fácil de digerir y sapiente de los momentos en los que hay que subirle a la frecuencia para subirnos a la montaña rusa.

Con 10 producciones discográficas, 4 grabaciones en vivo que son IM-PRE-SIO-NAN-TES y canciones que están para marcar época… las numerosas nominaciones y premios, las comparaciones con titanes de la música -Pink Floyd- y la cantidad impresionante de fanáticos que se han enfilado tras ellos a casi 10 años de su breakthrough; dan suficientes créditos a Porcupine Tree para colocarse como referentes indiscutibles del lado pesado del río… NO QUESTIONS ASKED.

Yo tuve el placer de meterle mano a su primer disco bomba -y séptimo en su cuenta, número sin duda cabalístico- “In absentia” y casi se me caen los pantalones. De entrada con quizás la mejor rola del disco “Blackest eyes”, cuyo intro de 50 segundos es como una golpiza con un tubo que después se convierte en un arrullo con guitarras muy al estilo R.E.M. y coros de querubines. Después me quedo con “Sound of Muzak”, donde Gavin Harrison de plano se lleva las palmas con un trabajo de batería sublime que engaña completamente al escucha, acentuando las notas de forma atípica y creando una atmósfera bastante sabrosa alrededor de la persona de uno.

A este disco le siguió “Deadwing” -un exitazo y mi favorito en lo personal- que tiene 2 de las mejores rolas en mi top ten de rock progresivo: “Open car” y “Halo”. La primera sumamente oscura, provocativa y con un cambiecito 4/4 a 9/8 que va a hacer vibrar ese rockstar interno y que bien amerita un air guitar. La segunda es un crimen con alevosía y ventaja, planeado por Harrison y Edwin… ese puente justo a la mitad de la canción es un verdadero recuerdo a la progenitora: sencillito pero con el suficiente punch para movernos el tapete.

“Fear of a blank planet” y “The incident” acabarían de colocar a Porcupine Tree en los nichos reservados para los grandes de la música, catapultándolos al éxito absoluto y convirtiéndolos en un fenómeno mundial. Los voy a dejar con “The blind house”, un track de casi 6 minutos muy bien utilizados por Wilson y por esa voz enigmática que lo caracteriza. No he tenido la oportunidad de verlos en vivo, pero créanme, sé de muy buenas fuentes que es un show que vale la pena… muchos me han dicho que es fácil de los 3 mejores conciertos que han presenciado. LES CREO CIEGAMENTE.

Deséoles, en nombre de todos los gatos que nos encargamos de atascar este arenero con nuestras gracias; un excelente fin de año y un promisorio inicio del que -para muchos morbosos- parece ser el último.

Un abrazo desde el gran zigurat de Ur, en Irak.

D_n G_t_

P.S. Prometo indagar más sobre los álbums anteriores -del 1 al 6- y traerles las buenas nuevas en un post en el futuro.

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