M83 y los observadores de zapatos

Muchachos, es un honor para mí iniciar la semana como el nuevo Espanto. ¡A toda la banda felina de Tellurian, gracias!

Y hoy, me gustaría iniciar con un poco de historia…

Va.

Eran los años ochenta. Inglaterra… ¡qué raro!. El movimiento conocido como shoegazing, un retoño más del post-punk inglés, comenzaba a vibrar en la escena musical del valle del Támesis.

Los shoegazers eran un grupo de bandas que fueron bautizados de tan peculiar manera –en un principio, con intenciones despectivas- debido a la impresión que daban, sobre todo los encargados de darle vida a las guitarras,  de aparentar un estado de profunda reflexión y de observar perpleja e ininterrumpidamente al piso del escenario, pareciendo, literalmente, que estaban viéndose los zapatos.

Tal es el caso de Moose, quienes tienen el honor de ser los primeros en ser llamados Observadores de Zapatos y My Bloody Valentine, dos de las agrupaciones más reconocidas del movimiento.

La realidad resulta bastante obvia. Estos chavos no estaban enamorados de sus zapatos. El movimiento estaba caracterizado por potentes riffs con un alto grado de distorsión y efectos. Para lograrlo, había que utilizar pedales. Los pedales estaban en el piso. Duh.

Para los shoegazers, las vocales constituían un instrumento más al que había que sacarle provecho. Es por eso que importaba más la melodía de la voz y las letras de las canciones pasaron a planos secundarios. Los pedales les permitían distorsionar exageradamente los sonidos de los instrumentos y crear paisajes nunca antes visitados. Una nueva forma de hacer rock psicodélico estaba disponible para todos.

Desafortunadamente, el movimiento, poderoso pero efímero, fue poco a poco desplazado por la creciente escena grunge de inicios de los años noventa. Poco a poco, se dejó de escuchar a los shoegazers y el movimiento hibernó por una década completa.

A inicios del  nuevo milenio, el interés por los acordes fuertemente sintetizados resurgió y el movimiento, ahora con el nombre de Nu Gaze, recobró vida. Es aquí donde nace una de las bandas que más me han intrigado: M83.

Estos francesitos, hacen una excelente defensa del buen nombre del shoegazing, con ese sonido que repercute hasta lo más profundo de la cóclea, sumado a la habilidad de Anthony González de darle a su voz matices épicos que,  sin importar el sentido que le de a sus palabras, mantiene una escalofriante armonía con el resto de los instrumentos. Cada elemento de sus composiciones está donde debe estar y la combinación produce una sinergia que agita el alma.

Recomiendo, si no se está familiarizado con el sonido tan peculiar de estos Nu Gazers, iniciar la travesía con su quinto álbum, “Saturdays = Youth, por la sencilla razón de que es un álbum en el que se nota la fuerte influencia de los shoegazers originales de los ochenta. Si tuviera que escoger una pieza predilecta de éste álbum sería “Graveyard girl, una buena oportunidad para transportarse en el tiempo y el espacio hacia un mundo donde imperfecto es lo perfecto. Lo condenado, alabado.

Más adelante, péguenle a “Before the dawn heals us”, un álbum que tiene la capacidad de reducir, hasta el más macho de los machos, a un mar incontrolable de lágrimas.

Los dejo con “Farewell/Goodbye, una rolita muy ad-hoc para terminar este post.

…Happy gazing!

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One thought on “M83 y los observadores de zapatos

  1. […] M83 – Midnight City (Espanto habló de ellos aquí) – Estrenaron disco nuevo y fue una […]

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