Ni mandado a hacer… ¿O no Stevie?

Este beviernes sí quisiera compartir con ustedes una rola que al menos en lo personal, me incita a fiestear como quinceañera de pueblo bicicletero. Cualquiera que guarde entrañables memorias de los 70’s o que sea un apasionado de los oldies-but-goodies, sabe del increíble trabajo que años atrás comenzara el hijo pródigo de Michigan -y no no es Eminem-, Stevie Wonder, refrescando la escena musical existente en esa época, tremendamente influenciada por el trabajo de The Beatles, con una jocosa fusión de soul, R&B, góspel, funk, reggaetcétera; que sólo una eminencia como él podría conjuntar y crear de manera tan sublime. El motown, género del que fue precursor junto con sendas bandas como Earth, Wind and Fire -ésta literalmente senda en cuanto a música y número de integrantes-, fue posicionándose poco a poco en el gusto de la gente, regresando a los afroamericanos el protagonismo musical que sin duda merecen.

Uno de sus trabajos más conocidos es quizás su disco “Signed, sealed and delivered” -precisamente de 1970-, del cual se desprende la canción del mismo nombre y que en esta ocasión, ocupa la totalidad de mis palabras hacia ustedes. Escuchando la versión original de la rola, neta te dan ganas de ponerte una túnica y aplaudir fervientemente -¿quién no ha querido ver o estar en un coro de góspel?-, al tiempo que el bajo de Nathan Watts se encarga de mover el resto de tu cuerpo… en conjunto es un arma sumamente poderosa.

Tal como sucede en la guerra, dicha arma puede ser potencialmente peligrosa en manos equivocadas y tuvo que llegar Jay Kay con toda su raza a ponerle las garras encima a este clásico setentero y créanme… es una auténtica bomba atómica. Cuando Jamiroquai hizo el cover de esta rola, aún no era tan notoria la influencia disco en su música, por lo que lo que hoy les comparto es una explosión del más puro funk; con un ensamble de metales increíble, un teclado como de costumbre maravilloso y el factor Stuart Zender -uno de los mejores bajistas contemporáneos e ídolo musical personal-; cuya interpretación raya en lo grosero por el groove y el tempo que le imprime a la rola. Si Stevie Wonder hubiera comenzado a componer en estas épocas, no dudo que hubiera pensado en algo similar… Un cover paradójicamente original por parte de los creadores del Buffalo Man.

Cuchillito, cuchara, tenedor y a servirse mis niños.

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